domingo, 29 de septiembre de 2013

"MIRZA DELIBASIC Y EL SINDROME DE STENDHAL ANELKIANO"

Hace poco ,estaba tumbado plácidamente viendo uno de los soporíferos partidos del Eurobasket, cuando me levanté de golpe leyendo una “noticia” que me dejo “sonado”: los jugadores del Torneo habían votado una lista de los mejores jugadores del viejo continente. Casi me da un shock al leer tanta ignorancia sobre un deporte que dominan y del que viven bastante bien.

Por lo visto, ganó Petrovic, que podría ser hasta discutible entre puristas, aunque es evidente que estaría muy arriba. Y menos mal que se acordaron de quienes eran  Sabonis o Kukoc…pero el resto de la lista , era un cúmulo de despropósitos.

Digo esto porque, su encuesta está llena de ausencias injustificadas y una demostración del notable desconocimiento de los actuales jugadores sobre el baloncesto de las décadas de los 60, 70 y 80.
Aquellos blasfemos votantes, que recuerdo que son jugadores profesionales de ese deporte, se habían dejado en la lista a varias leyendas del basket continental .

Incomprensibles olvidos, el de Nikos Gallis, Peja Stojakovic, Antonello Riva, Juan Antonio San Epifanio 'Epi', Sharunas Marcioulionis, Detlef Schrempf, Drazen Dalipagic o algunos de la URSS como Myhskin …de los 60 y los 70, ni hablamos.

Pero la ausencia que más me dolió fue la de Mirza Delibasic, el jugador por quien me aficioné definitivamente al baloncesto, por quien me hice del Real Madrid
La primera estrella que ví jugar en mi primer partido en una cancha: la del viejo pabellón del Real Madrid:el mítico Saporta. En aquel momento sufrí algo muy parecido al Síndrome de Stendhal.

SINDROME DE STENDHAL: DEFINICION Y SINTOMAS

La Capilla de la Santa Croce en Florencia
El síndrome de Stendhal (también denominado Síndrome de Florencia) es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en grandes cantidades en un mismo lugar.

Más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, el síndrome de Stendhal se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico.

Se le denomina así por el famoso autor francés del siglo XIX Stendhal (seudónimo de Henri-Marie Beyle), quien dió una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en su visita en 1817 a la Basílica de Santa Cruz en Florencia, Italia, y que publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio:
"Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme".


EL AFICIONADO ANELKA Y “SU SINDROME DE STENDHAL”.
Evidentemente no me sucedió todo eso, cuando siendo muy jovencito, ví jugar a Mirza Delibasic, pero si recuerdo que me emocioné de tal manera que parecía un niño chico que le faltaba la respiración y con el corazón desbocado. 
No daba crédito a lo que hacía aquel balcánico con sus manos: era magia…fue tan intenso que todavía lo recuerdo perfectamente:

Un buen día, me regalaron una entrada para ver el Torneo de Navidad del Real Madrid de la temporada 82-83 .

En el Real Madrid militaría en esa temporada la “doble D” (Dalipagic-Delibasic)  y jugaban contra el típico combinado “All Star” de jugones americanos de aquella época. 
Me senté con algunos compañeros de equipo y reconocía a los Martín, Corbalan, Brabender, Rullan …y de repente, veo un tipo muy delgado que le sacaba la cabeza al gran Corbalán pero que se alternaba a subir el balón con él…
El partido era un toma y daca, cuando este tipo empezó a repartir asistencias a una mano a sus compañeros…
En la grada comenzaron los murmullos y luego las exclamaciones de admiración…después los olés…lo alucinante es que Corbalán al verlo se contagió e imitó un par de pases suyos…


















El momento álgido fue cuando este tipo, un tal  Mirza Delibasic, decidió dar un pase a una mano picado en diagonal (con un bote) desde su campo(¿15 metros?) que llegó al compañero que estaba a 3 metros de la canasta que atacaba: dos puntos del Madrid…todos nos pusimos en pie y gritamos como locos.
 Si los que estuvimos allí no sufrimos el Sindrome de Stendhal, posiblemente eran los síntomas de un estado previo…


MIRZA DELIBASIC ¿QUIEN ERA ESE GRAN TIPO? 
Le apodaban “Kindje”. Al parecer, es un término intraducible en su idioma original.
Nació el 9 de enero de 1954 en la ciudad bosnia de Tuzla y murió el 8 de diciembre de 2001 a los 47 años en Sarajevo.

Este mago nacido en el seno de una familia musulmana, religión que él nunca profesó, pasaría por algunos de los mejores equipos de Europa de su época, entre ellos el Real Madrid, donde ganó una Liga y dejó innumerables lecciones, su sello de jugador de grandes fundamentos, a los Corbalán, Brabender
Con Mirza Delibasic ocurrió lo mismo que con Drazen Petrovic , pero unos pocos años antes: aquello de "si no puedes con tu enemigo, únete a él".

En la fase final de la Copa de Europa 78-79, seis equipos todos contra todos y los dos primeros a la final; el Bosna de Sarajevo asalta la cancha del Real Madrid con 44 puntos de Delibasic.

Derrotando en la final a la potente Synudyne de Bolonia, se convirtió en el primer equipo “yugoslavo” en ganar la Copa de Europa.

Y en la temporada 82-83 coincidió en el Real Madrid con su gran amigo del enorme bigote, el “killer” del tiro demoledor, Drazen Dalipagic quién jugó sólo la Copa de Europa ya que un absurdo reglamento interno permitía sólo un extranjero mientras en las competiciones de FIBA podían jugar dos.
En Zagreb todavía hablan sobre un partido ante Cibona cuando “la doble D” metió 63 puntos, uno 33 y el otro 30.
Bueno, luego seguiré con sus brutales logros…


 ¿COMO ERA EL JUEGO DE MIRZA?


Pero Mirza, por lo que pasará a la historia del baloncesto es por su concepción lúdica de este deporte.  
Asombró al mundo del baloncesto con su juego alegre y vistoso y siempre pensó que era posible ganar y al mismo tiempo dar espectáculo.
Era un tirador magnífico, con una efectividad desquiciante. Mirza pasaba con frecuencia de los 30 puntos, casi todos ellos mediante suspensiones de más 5 metros. Tenía una mecánica de tiro de manual: elegante, rápida, fluida… era simplemente el tiro perfecto.
Cuando veías salir la bola de sus manos daba la sensación de que era imposible que no entrara, y normalmente era así. Si hubiera vivido la época del triple se hubiera hinchado…
Mirza era base con cuerpo de escolta. Con su 1,97, tenía una visión de juego que superaba con creces a la de cualquier base de la época.

Pocos “bases-escoltas-aleros” (casi nada al aparato) como él han tenido su visión única del pase, pocos han hecho de él un arte y menos lo han sabido hacer efectivos y letales a la vez .

Él fue el inventor de esas asistencias mirando al tendido que en la década de los 80 interpretara de forma magistral un tal Earvin “Magic” Johnson en la NBA 
Daba asistencias de todos los colores: por la espalda, por debajo de sus piernas, de las del contrario, mirando a la grada, de lejos a una mano estilo cuchara, desde su campo, tipo lanzamiento de beisbol o como ya he mencionado, en diagonal al contratataque desde su campo con previo bote en el parquet… 

El “palomero” Iturriaga se aprovechó mucho de que Delibasic jugó aquí.

Sus balones al poste bajo no han vuelto a verse en las canchas europeas. Sus compañeros a veces no le entendían, iban un segundo por detrás de su mente.
Mirza siempre entendió que al público, además de victorias, había que devolverle la entrada en forma de arte. Lo conseguía con creces…

SU CARÁCTER EN LA PISTA: UN CABALLERO.

 En otros aspectos no parecía yugoslavo. No se alteraba, ni intentaba sacar de sus casillas al rival. Ya tenía otros compañeros que se encargaban de eso. Él al rival lo descentraba con su juego y lo maravillaba, igual que a los espectadores, tanto propios como rivales. 

En todos los aspectos de su vida fue un romántico, su visión de juego fue adelantada del todo a su tiempo, por lo que en su última temporada en nuestro equipo se le podía notar incluso decepcionado ante la falta de retos, sus propios compañeros no lograban interpretar el baloncesto como el lo hacía y las puertas de la NBA estaban cerradas en aquella época, del mismo modo que lo estuvieron para otros talentos como Cosic, Slavnic, o aquel Sabonis del tendón de Aquiles intacto...

















 "Era un romántico de su deporte y continuamente transmitía baloncesto. Su carisma enganchaba", explicaba el ex entrenador del Real Madrid y seleccionador nacional que dirigió al célebre jugador bosnio en el conjunto blanco entre 1981 y 1983.


 En multitud de ocasiones se ha dicho de Delibasić que era el Pete Maravich europeo, y en muchos aspectos no les falta razón: unión de talento y bondad, pero con unas vidas privadas disipadas y entregadas al exceso.




Increible similitud ¿no?


SUS LOGROS DEPORTIVOS
Comenzó su carrera como jugador profesional en el Bosna Sarajevo como fichaje del entrenador Bogdan Tanjevic.

Con este equipo ganó la Euroliga en 1979, ganando en la final al gran Ignis de Varese, que participaba en aquella ocasión a su décima final consecutiva.
Al año siguiente, en 1980, le ficha el Real Madrid con quien ganaría el título de campeón de la liga española en 1982, el campeonato mundial de clubes en 1981 y el subcampeonato de la Recopa en 1982.
El partido decisivo de la Liga 81-82 se decidía en el Palau Blaugrana. El Barcelona de Antoni Serra, los Epi, Sibilio, Starks, partía como claro favorito, pero los 26 puntos y las incontables fantasías de Mirza le dieron el título al Madrid (93-102).

Juan Corbalán y Fernando Martín no se creían lo que habían visto, pero Delibasic siempre decía "tranquilos, a mi me ficharon para ganar partidos como este". 
Aqui le veis contra el gran Dalipagic(el de bigote)
En definitiva, hacía cosas que nunca nadie hizo antes en Europa y que nadie ha hecho después… Fue un jugador adelantado a su tiempo.

A nivel de selecciones nacionales, forma parte de la segunda generación de oro de la selección yugoslava, la de los Drazen Dalipagic, Dragan Kicanovic, y Kresimir Cosic (madre mía….que elenco…), que ganó los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980, un Campeonato del Mundo en 1978, y dos Campeonatos de Europa en 1975 y 1977. Fue internacional 176 veces…Es mareante su currículo…
En 1993, crea la primera selección de Bosnia , que participa en los Juegos Mediterráneos, y después en los Campeonatos de Europa en Alemania.


MIRZA COMO PERSONA

Parece increíble, pero los que le conocieron pensaban que era mucho mayor su calidad humana….
Abandonó el Madrid voluntariamente, en 1983, renunciando a un contrato en vigor. "Te dejo la plaza libre porque como extranjero necesitas un pívot", le dijo a Lolo Sáinz. "¿Qué indemnización quieres?", le preguntó días después el gerente del club. "Ninguna: si no trabajo, no cobro. Sólo pido una cosa: ser socio del Real Madrid". Pagó un año en efectivo…
Se fue dejando en nuestra sección una gran cantidad de amigos y una admiración en el público que perdurará por los siglos de los siglos.

Delibasic no se parecía en nada a sus marrulleros compañeros Slavnic o Kikanovic: fue un señor dentro y fuera de la pista.

De mirada melancólica y fisonomía endeble, Mirza siempre se preocupó por su familia, aunque vivió una vida atormentada.

Su adicción al tabaco y al alcohol le pasó una factura demoledora, a pesar de que la enfermedad le mando dos avisos en forma de embolias, no hizo caso de ellas. Al tercer susto, su cuerpo, dijo basta de tantos excesos, y al final no aguantó más al cáncer.
Su vida deportiva se había extinguido mucho antes, a finales del verano de 1983 cuando le sobrevino un derrame cerebral que dejo su cuerpo medio paralizado y del que nunca llegó a recuperase totalmente.
Aun condenado al retiro, tenía muchas posibilidades de vivir una larga vida, pero los médicos fueron claros: cuidarse mucho, llevar una vida tranquila, nada de tabaco, nada de alcohol. 
Nada de esto hizo el bueno de Mirza, fiel como siempre a su forma de pasar por la vida: “Sólo se vive una vez” decía.
Mirza lo logró todo en una cancha de baloncesto, pero conoció el reverso más amargo y cruel de la vida: la soledad, el exilio, la enfermedad y la guerra… 

MIRZA Y LA GUERRA DE LOS BALCANES:

Tras su accidente cerebral, se hizo con el encargo de entrenar a la selección de Bosnia, ya independizada tras la guerra de 1992. Regresó a Sarajevo para vivir en paz cuando sería allí, precisamente, donde se encontraría con la Guerra de los Balcanes .
Se las apañó para mandar a su esposa e hijo a Italia, pero él, se negó tozudamente a dejar la ciudad, pese a que el Madrid, sabiendo de su delicada salud y situación económica, inició gestiones para traerlo a España para vivir aquí, a lo que se negó diciendo: “Sé que viviría mucho mejor en España, rodeado de grandes amistades pero ya me siento viejo para cambiar otra vez de residencia. Cuando volví de Alemanía a mi tierra nunca más quise tener el sentimiento de un exiliado”.

Mirza estaba cerca del Bosna, pero sin ganas de vivir el baloncesto, dedicado a pasar la vida con sus amigos y sus excesos, no creía que la guerra afectaría su territorio, ni siquiera cuando estalló muy cerca, primero en Eslovenia y después en Croacia. Mirza se quedó allí, en Sarajevo, sufriendo bombardeos diarios.

 
















 Salió con la selección Bosnia para el Europeo de 1993 en Alemania, pero volvió para seguir con su gente.

Como coronel del ejército bosnio, aunque se declaró después un pacifista confeso, tuvo que abandonar varias veces su país perseguido.

En esa época ya había perdido la ilusión por la vida, siempre decía que la guerra le había envejecido 40 o 50 años, y que le hizo mucho más daño que las dos embolias que casi acaban con su vida. Mirza llegó a necesitar protección militar al ser considerado un traidor por la milicia serbia.
Estuvo malviviendo retirado de su pasión. Su mala situación económica, tanta como su salud, le obligaba a ejercer como abogado en Sarajevo. Se quedó sin nada.
 "Las ganas de vivir las había perdido antes, cuando tomo la generosa decisión, una más, de permanecer en su casa, con su gente, en un tiempo en el que su país se deshacía en pedazos en medio de una guerra incomprensible mientras él veía morir a su familia y amigos e incluso se veía obligado a empuñar las armas. Su vida deportiva se había extinguido mucho antes, a finales del verano de 1983 cuando le sobrevino un derrame cerebral que dejo su cuerpo medio paralizado y del que nunca llegó a recuperase totalmente", relataba su compañero Wayne Brabender.


HOMENAJE A NUESTRO HEROE MADRIDISTA.
La última vez que Lolo Sainz coincidió con Delibasic fue, apenas un año antes de su muerte, en un reencuentro de 'viejas glorias' organizado por el Madrid en el pabellón Raimundo Saporta.

 Lolo sabía que él estaba muy enfermo  y le dijo: 'Mirza, hay que luchar'. Pero Mirza le contestó: 'No me quedan muchas fuerzas. Además del problema que tengo, está la guerra de mi pueblo. He visto morir a tantos amigos decía... Y te tenías que callar".

Su hijo, ex-jugador ya, en un homenaje a su padre.
Mirza sería un invitado ideal para el partido inaugural que el 16 de octubre de 2000 jugaban el Real Madrid y Olympiacos. Tras mucho pensar, accedió a acudir a dicho pero sólo si su hijo Danko podía asistir con él.

Mirza llegó, acompañado por su hijo, fue una de las pocas veces que se le vio sonreír de nuevo, y se trajo a su hijo, para que viera lo que él vivió en Madrid.

Estaba previsto que Mirza bajara desde el palco al centro del parqué, pero sus maltrechas rodillas no podían ya soportarlo y se quedó en el palco, cuando el ‘speaker’ anunció su presencia, unas 5.000 personas se levantaron y aplaudieron con una ovación operística de más de cinco minutos dedicada a un tipo que había jugado solamente dos años en el equipo, hacía casi 20 (en aquel momento), en una época en que el baloncesto era para minorías y el impacto en TV era casi inexistente.


LA ENFERMEDAD MORTAL
Unos 14 meses más tarde, el 8 de diciembre de 2001, Mirza murió. Tenía sólo 47 años, pero él -con su “peculiar” sentido del humor decía que “había vivido el doble, la mitad de día (50 años) y la otra mitad de noche (otros 50), unos 100 años…”Un cáncer linfático acabó con la vida de un genio de la canasta.

Su entierro reunió a toda la ex Yugoslavia, muchos de sus compañeros de todas partes vinieron para darle el último adiós.

Os dejo este emotivísimo video de su entierro y algunas jugadas suyas:





LO QUE DIJERON DE ÉL.
Aqui le veis con Romay que le mete bloqueo dpm. a Riva
"Nadie, ni antes ni después, supo desarrollar el baloncesto con la clase y finura que él atesoraba. Mientras la mayoría nos poníamos el mono de faena y las manchas de sudor nos delataban, Mirza jugaba con un traje de Armani impoluto, al que no hacía ni una mísera arruga después de disputar cuarenta minutos"(Juanma Iturriaga). 
"Le fichamos en abril de 1981. En junio retornó a su país porque nosotros fuimos a jugar la Copa del Mundo a Brasil. Cuando regresó a Madrid, no sólo hablaba español, sino que también sabía jugar al mus y conocía el significado de la palabra 'paleto'. Así era, siempre estaba intentando superarse. Por eso yo le llamaba 'Maestro', porque aprendí muchísimo de él" (Lolo Sainz).

'Era un baloncestista enorme y una persona de gran corazón (Juan Antonio Corbalán).
 
'Quizá haya sido el mejor tirador de todos los tiempos (Wayne Brabender).




SINDROME DE STENDHAL ¿REALIDAD O MITO?
Según sus notas, Stendhal notó una ansiedad repentina, una sensación de ahogo y la pérdida de todas las referencias espaciales.

La mayoría de los psicólogos apuntan que este síndrome se produce como consecuencia de la saturación de la capacidad humana para recibir, en tan poco tiempo, impresiones de gran belleza artística. 
No obstante, existen otros especialistas que no están tan convencidos de su existencia. 

Parece ser que la manifestación del Síndrome en toda su extensión puede ser muy molesta, aunque lo cierto es que una buena parte de las personas aquejadas solo presentan variantes muy leves expresadas en crisis de llanto o episodios breves de desrealización. 

Más allá de la patología; lo cierto es que ante ciudades como Florencia, donde existe tanta belleza y obras de arte donde menos lo esperamos, no podemos quedar impasibles...al igual que el juego de nuestro “mago”

 

HOMENAJE MUSICAL A MIRZA "EL MAGO: "VIDE COR MEUM"

Creo que hablando de Florencia y de la belleza en general, quizás Vide Cor Meum, podría ser adecuada (Del latín: 'Mira mi corazón') es una aria breve (recuerda a una romanza), compuesta por el músico irlandés Patrick Cassidy, producida por su autor, junto con Hans Zimmer e interpretada por la Libera / Lyndhurst Orchestrathe, dirigida por Gavin Greenaway. Las voces corren a cargo de Danielle de Niese y Bruno Lazzaretti, en los papeles de Beatriz y Dante, respectivamente, inspirada en la Divina Comedia del gran Dante.

La composición apareció por primera vez formando parte de la banda sonora de la película Hannibal, dirigida en 2001 por Ridley Scott -
No os dejo el video de la peli, que fue filmada en gran parte en Florencia, porque creo que es mejor dejaros un video bastante trabajado con imágenes de Florencia y Venecia...a lo peor os da el Sindrome de Stendhal... 




Delibasic. (DEP)



Dedicatoria: Para todos los jugadores del Europeo 2013 que votaron una lista tan desacertada.

Salu2 colegas anelkianos.

12 comentarios:

  1. Esta es de esas entradas en las que no queda más que quitarse el sombrero y aplaudir. Desde luego te lo curras de una manera impresionante, me has conseguido emocionar recordando al bueno de Mirza que para mí es uno de los mejores jugadores de la historia y la dedicatoria final ya es una guinda exquisita y zas a todos esos desmemoriados o ignorantes. Genial, querido amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. heyy CLOCHARD, muchas gracias tío, joder, también me emocionas con tus palabras amigo!, no veas como motiva para seguir escribiendo cosas para vosotros.
      Lo de la puntilla a los jugadores del Eurobasket, no he podido evitarla , jajaja. Un abarzo!

      Eliminar
  2. Luego vendrá Raude a decir que somos unos abuelos, pero también a mí fue este tipo desgarbado el que me enganchó definitivamente al baloncesto.

    A mí siempre me ha pasado lo que comentas más arriba: que disfuto más con un pase imposible que con un canastón. El bueno de Mirza y el 32 de los Lakers tienen la culpa...

    Una curiosidad: igual que Marciulionis, Mirza empezó jugando al tenis antes de dedicarse al baloncesto. Por fortuna, cambiaron de deporte.

    El partido del Palau es la mayor exhibición individual que he visto. Creo que Mirza no falló ni un tiro libre. La única vez que el público del Barça ha ovavcionado a un jugador del Madrid. El

    Grande Mirza. Como Martín y como Drazen, se nos fue antes de tiempo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. WSMITH! somos del club de KUKOC: "una canasta hace feliz a uno, una asistencia a dos", grandes apuntes: en efecto jugó al tenis, por eso tenía esa gran coordinación. Y en efecto ENORME el apunte del palacio en el PALAU....brutal!, que maravilla!

      Eliminar
  3. Aquí otro que disfruta más con un gran pase que con una canasta. El despliegue de juego en equipo sobre el juego individual del que pretende resolverlo todo solo.

    Pero, a diferencia de vosotros, no soy lo suficientemente viejo para acordarme de Delibasic y eso me da bastante rabia cada vez que oigo o leo sobre él. Mi hermano ya seguía el baloncesto y sí recuerdo su nombre entre alabanzas, pero yo aún no le hacía mucho caso al baloncesto y no guardo memoria de los partidos que haya podido ver por entonces :_(.

    Cuando he leído "saca una cabeza a Corbalán y da pases a una mano", el periodista de Marca que llevamos dentro se ha levantado y ha exclamado "¡Sabonis!", a continuación me he metido una pistola por el oído y le he pegado un tiro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ROJO4!, otra afirmación, me estrañaría de tí. Un tipo como tú que ve el basket como algo COLECTIVO detras y delante, no me extraña!,
      Buen gusto el de tu hermano, jejej
      Que cachondo eres...MARC!!!, jajaja, joder si MARC hiciera los pases a una mano de MIRZA, estariamos hablando de un ser de otro planeta...
      Un abrazo a todos, y gracias pñor comentar!

      Eliminar
  4. El periodista que llevamos dentro ha exclamado: "¡Marc!".

    A tono con los jugadores del Eurobasket.

    :-D

    ResponderEliminar
  5. Chapó! Gran entrada, yo era pequeñin pero recuerdo perfectamente esos pases a una mano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola ANTONIO!, muuuchas gracias, y bienvenido!, ufff ya lo creo, y el más increíble era el pase picado a una mano, eso ya ...el éxtasis, jajaja.salu2

      Eliminar
  6. Me encantan los jugadores QUE EMOCIONAN, que van más allá de lo que hace o puede hacer casi cualquiera, que tienen un don o talento especial para emocionar en una cancha de baloncesto y fuera de ella.
    Magic Johnson, Arvidas Sabonis, Mirsza Delibasic, Essie Hollis, Carmelo Cabrera...seguro que hay más pero ahora solo me acuerdo de éstos reyes del Olimpo, incluso tuve el impagable privilegio de compartir vestuario y cancha con alguno de ellos. Qué envidia sana tener ese don. Solo decir que éste artículo está a la altura técnica y humana de su protagonista. Emocionante (perdón por el nick, no es el que me hubiera gustado que saliera, pero soy neófito para estos menesteres y quería comentar a toda costa)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hey Boda Anna-Pedro, bienvenido ! Muuuchas gracias muy amable por tus palabras! Me emociona que digas eso. Mirza era un bailarín con pelota, que se deslizaba por la cancha . Menudos jugadorazos nombras! y no te preocupes por el nick, porque yo hasta que me hice con el mundo blogger, tardé bastante, jeje.
      De nuevo, muchas gracias por tu comentario tan motivante!

      Eliminar
  7. Muchas gracias por la bienvenida, al César lo que es del César, tus artículos están dotados de esa complicadísima ecuación que combina la rigurosidad y la diversión. De modo que ya tienes un nuevo fan del blog que recomendaré, por supuesto. Sobre Essie Hollis te diré que siendo un crío lo ví jugar en el pabellón del Luther King en La Laguna contra el Canarias, y sus movimientos corporales de tipo pendular hipnotizaban (y no es exagerado) a quien le observaba con detenimiento, hablo de su defensor y del público, que salíamos con cierta sensación de mareo pendular. Yo al menos lo viví así, por lo que le pongo en el pedestal de jugadores con talento y magnetismo elevado a la máxima expresión. No me acuerdo en qué partido, más bien reciente, el gran Ramón Trecet dijo que el único jugador que le había emocionado en una cancha de basket había sido Essie Hollis...que ni Magic, ni Jordan ni "ná...". Quizás sea exagerado, pero da una idea de la dimensión de este crack.

    ResponderEliminar